## 🌍 Panorama Internacional El choque entre los trenes de alta velocidad AVE e Iryo ocurrido cerca de Urda, en la provincia española de Toledo, se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 km/h, según el primer informe de la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT). El accidente dejó al menos 69 muertos. La AITAT explicó que este jueves participó, junto con la policía judicial y las empresas ferroviarias, en el retiro de los registros embarcados de los trenes —las cajas negras—, que quedaron bajo custodia de la Guardia Civil.
En su balance de las primeras 24 horas de investigación, la entidad estimó que el coche de cabeza del AVE —el número 8 según la numeración del tren— quedó empotrado en el coche de cola del Iryo —el número 1—. Ambos vagones volcaron y quedaron girados al pie del terraplén de la vía, de acuerdo con información publicada por los diarios La Vanguardia y El Mundo y recogida por Noticias Argentinas. El resto del AVE descarriló por completo.
Sus seis últimos coches, numerados del 1 al 6 según el sentido de la marcha, quedaron sobre la plataforma, mientras que el coche 7 cayó por el terraplén. Además, el coche número 3 —el antepenúltimo en el sentido de la marcha— quedó atravesado por un fragmento de carril deformado a raíz del choque, detalló la autoridad investigadora. En el tren Iryo descarrilaron todos los coches salvo los dos primeros, identificados como números 7 y 8, que cayeron por el terraplén.
También descarrilaron el coche de cola, número 1, y los dos vagones siguientes, números 2 y 3. La investigación reunió datos sobre las condiciones degradadas de circulación que se produjeron tras una avería del sistema LZB, iniciada a las 8:31. A partir de ese momento, los trenes pasaron a circular bajo el sistema de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), que obligó al Centro de Regulación y Control (CRC) de Adif y a los maquinistas a intercambiar información para gestionar la situación.
El informe plantea una secuencia de averías, instrucciones y acciones que eventualmente habría conducido a la colisión, sin que se activaran las barreras de mitigación necesarias. La AITAT aclaró que la investigación continúa en una fase de recolección de información en el lugar y de documentación y datos procedentes de distintos registros. En las siguientes etapas están previstas otras actuaciones, entre ellas entrevistas, inspecciones de instalaciones o del material rodante y revisiones del mantenimiento de las instalaciones.
La entidad indicó que un equipo de tres técnicos investigadores se desplazó ayer a Urda para inspeccionar el lugar, con especial atención al estado de los trenes implicados y sus elementos de seguridad. Ese equipo trabajó con la policía judicial y las empresas ferroviarias en el retiro de las cajas negras. La AITAT señaló que, en algunos casos, el estado de los vehículos dificultó el acceso a esos registros.
Un segundo equipo, integrado por el director de investigación técnica de accidentes ferroviarios y un consejero del sector ferroviario de la AITAT, se trasladó al Centro de Regulación y Control de alta velocidad de Adif, ubicado en la estación de Atocha, en Madrid.










