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La defensa de Luque pidió su absolución y lo describió como “chivo expiatorio”

La defensa de Luque pidió su absolución y lo describió como “chivo expiatorio”

## 🇦🇷 Justicia La defensa de Leopoldo Luque, neurocirujano y exmédico de cabecera de Diego Maradona, solicitó su absolución en el juicio por la muerte del paciente y sostuvo que el facultativo fue “el chivo expiatorio” del proceso. El planteo fue expuesto durante una jornada de alegatos de ocho horas en los Tribunales de San Isidro, ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7. Francisco Oneto, uno de los abogados de Luque, cuestionó las conclusiones de la Junta Médica Interdisciplinaria de 2021.

Rechazó que Maradona hubiera atravesado una agonía de 12 horas y negó que presentara signos de insuficiencia cardíaca o un edema generalizado. “La medicación cardíaca se la sacan en 2007; estaba el doctor Alfredo Cahe”, afirmó, y señaló que Luque no formaba parte de la vida del paciente en ese período, cuando estuvo internado en la Clínica Avril. “La prueba convergente dice que el corazón de Maradona estaba sano; la ciencia es la ciencia y no se le puede discutir”, sostuvo Oneto ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. El defensor afirmó que, aunque Maradona murió boca arriba, no había signos de insuficiencia cardíaca, y citó al perito de parte Pablo María Ferrari, jefe de la Asesoría Pericial de San Isidro. Según la cita que expuso, el caso habría sido “un cuadro súbito e impredecible” y resultaría “académicamente insostenible” afirmar que el paciente pasó horas en agonía con edema agudo de pulmón. “No se puede castigar a alguien por algo que no pudo haber evitado”, agregó el abogado, al defender la actuación de su representado.

Roberto Rallín, también integrante de la defensa, planteó que Maradona rechazaba estudios y había echado a sus acompañantes terapéuticos. Sostuvo que tenía autonomía y que, de acuerdo con peritajes de parte que integraron la Junta Médica, se encontraba “lúcido, orientado en tiempo y espacio”. Oneto, por su parte, calificó de “absolutamente cuestionable” lo observado en la autopsia y dijo que “la medicina es infalible”.

Oneto también cuestionó a los fiscales y a las querellas. Afirmó que “no tienen ninguna prueba y avanzan monolíticamente para derrumbar todo” y, durante su exposición, reprodujo un fragmento de una reunión realizada en la Clínica Olivos. En el audio se escuchaba a Dalma Maradona, quien, según la descripción de la audiencia, reaccionaba con sorpresa e incredulidad junto a Gianinna al oír al letrado.

Los defensores negaron que Luque hubiera elegido la residencia del barrio privado San Andrés. Sostuvieron que la decisión correspondió a la empresa de medicina prepaga y descartaron que el médico hubiera manipulado a las hijas de Maradona. Oneto argumentó que la internación domiciliaria en Tigre “no fue clínica, fue psiquiátrica”.

También recordó que Luque había intervenido en una neurocirugía por un hematoma subdural y afirmó que le salvó la vida al paciente. “¿Hay alguna duda de que la internación domiciliaria no era un sanatorio en la casa?”, preguntó. Rallín aseguró que la internación domiciliaria estaba a cargo de la prepaga y que la empresa la gestionó “a través de Forlini”. Calificó de “ilegal” el acta de externación de la Clínica Olivos y la rompió durante el alegato, luego de que el fiscal Patricio Ferrari hiciera lo mismo.

Sostuvo que el documento pretendía eludir las responsabilidades que la ley asignaba a la empresa encargada de la atención domiciliaria. “Luque nunca estuvo en la cadena de la internación domiciliaria”, remarcó. El abogado agregó que el edema en la cara no constituía, en su interpretación, un signo de alarma ni de insuficiencia cardíaca. También cuestionó la pena solicitada para Luque: “A Luque le piden 16 años, la misma pena para alguien que va con un arma y mata a quemarropa”.

Indicó que el 18 de noviembre de 2020 Maradona había echado de la casa de Tigre tanto a Luque como al médico clínico Pedro Di Spagna, quien había concurrido con un nutricionista. “En lo único que no pierde Luque es en la fama porque era el médico personal”, añadió Rallín. Al dirigirse al tribunal, el defensor pidió que su cliente fuera absuelto y sostuvo que, con el paso del tiempo, la acusación podría ser recordada como un intento de quitarle la libertad. Afirmó que Luque declaró en 12 oportunidades y pidió a los jueces que, cuando se recuerde el juicio, quede asentado que no fue condenado.

Oneto instó a los magistrados a que “no sean semidioses”, sino que “sean justos”. Como alternativa a la absolución, pidió la pena mínima de dos años de prisión por homicidio culposo y que no se aplique la inhabilitación para ejercer la medicina. En la misma audiencia, Nicolás D’Albora, abogado de Nancy Edith Forlini, jefa de Cuidados Domiciliarios de Swiss Medical, sostuvo que “acá no hubo un asesinato”.

También calificó de “nefasto” a Maximiliano Pomargo, cuñado de Matías Morla, quien había sido apoderado de los derechos de imagen de Maradona. D’Albora citó una frase del abogado Fernando Burlando, quien había dicho que el tribunal tenía “una cita con la historia”, pero advirtió que esa formulación podía constituir una presión para los jueces. El letrado cuestionó a los integrantes de la Junta Médica Interdisciplinaria y señaló que eran los mismos que habían intervenido en la autopsia.

En defensa de Forlini, afirmó que no le correspondía verificar el domicilio, sino proveer los servicios médicos solicitados por los profesionales tratantes. Aseguró que su asistida no participó, no definió ni firmó el acta de externación y que no tenía capacidad para intervenir en ese acuerdo. D’Albora sostuvo que la psiquiatra Agustina Cosachov desactivó una ambulancia que, según su exposición, había sido rechazada por el paciente, y recordó que ella pidió relajar los controles de Enfermería.

También mencionó que Maradona se cayó el 18 de noviembre y que Cosachov informó el hecho a Forlini. En ese contexto, Pedro Di Spagna y el nutricionista Luciano Spena fueron al barrio privado San Andrés, pero el paciente no quiso recibirlos. El abogado indicó que esa circunstancia había sido uno de los fundamentos para absolver al médico interconsultor y consideró contradictorio pedir esa absolución y, al mismo tiempo, reclamar la condena de Forlini por homicidio simple con dolo eventual, dado que ambos recibieron la misma información.

El defensor afirmó que Forlini no conocía personalmente a sus pacientes y reprodujo un audio enviado por Cosachov a Vanesa Morla el 10 de noviembre de 2020, referido a la planificación de la atención domiciliaria en San Andrés. En el mensaje, Cosachov hablaba de muebles y acompañantes terapéuticos y señalaba que habría enfermeros, posiblemente con turnos de ocho horas, y que lo conversaría con Luque. También decía que no llegarían con máquinas.

D’Albora objetó la teoría del “doble comando” planteada por el perito Carlos Mauricio Cassinelli, uno de los forenses que participó en la autopsia. Cassinelli había señalado que Cosachov y Luque eran médicos de cabecera, mientras que la prepaga debía proveer los servicios médicos para la vivienda del lote 45, en Benavídez. Agustín Varela, por su parte, respaldó la postura de Oneto: afirmó que Maradona no era un paciente cardíaco y negó que padeciera insuficiencia cardíaca crónica.

D’Albora solicitó la nulidad del debate con el argumento de “ne bis in idem”, principio que impide juzgar dos veces a una persona por el mismo hecho, y pidió la absolución de Forlini por homicidio simple con dolo eventual. Como planteo subsidiario, reclamó la nulidad parcial de los alegatos y una pena de un año de prisión en suspenso por homicidio culposo. El juicio continuará este jueves a las 11, con los alegatos de las defensas de Mariano Perroni y Ricardo Omar Almirón.

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