## 🇦🇷 Cultura Nacional A cuatro décadas de su lanzamiento, *Oktubre* mantiene un lugar central en la historia del rock argentino. Publicado en octubre de 1986, el segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota condensó en nueve canciones el clima de una época marcada por las heridas de la dictadura, las tensiones políticas y las amenazas de la Guerra Fría. También señaló un punto de inflexión para el grupo liderado por Carlos “el Indio” Solari y Eduardo “Skay” Beilinson, que comenzaba a afirmar una identidad musical y estética propia.
El disco apareció dos años después de *Gulp!*, el debut discográfico de la banda platense. Por entonces, Los Redondos todavía se movían en el circuito independiente y reunían a poco más de mil personas por presentación. Su propuesta había cambiado desde los primeros espectáculos, que mezclaban música, teatro y los monólogos de Enrique Symns: en *Oktubre*, el centro pasó a estar puesto en las canciones.
La grabación se realizó en los estudios Panda, en la calle Segurola de Buenos Aires, con Osvel Costa a cargo del sonido. A la formación habitual se incorporaron Héctor “Tito Fargo” D’Aviero en segunda guitarra, Daniel Melero en teclados y Claudio Cornelio en percusión. El álbum resultante combinó una atmósfera oscura y guitarras filosas con una sonoridad cercana al postpunk, elementos del rock clásico y una marcada búsqueda experimental.
El repertorio incluyó temas que con el tiempo se volvieron clásicos de la banda: “Preso en mi ciudad”, “Música para pastillas”, “Motor Psico”, “Semen-Up”, “Divina TV Führer” y “Jijiji”. Esta última terminaría convertida en uno de los grandes himnos del rock nacional y quedaría asociada al pogo multitudinario de los recitales del grupo. Las letras de Solari dieron forma a un universo de imágenes inquietantes, referencias políticas, paranoia y personajes marginales.
La amenaza nuclear, la manipulación de los medios de comunicación, el consumo de drogas y el desencanto social aparecen entre las preocupaciones que atraviesan el álbum y que reflejaban algunos de los temores y conflictos de mediados de los años ochenta. La propuesta visual también fue determinante en la construcción de la identidad de *Oktubre*. Ricardo Cohen, conocido como Rocambole, creó una portada dominada por una multitud con banderas y una estética inspirada en la iconografía revolucionaria soviética.
El rojo, el negro y el gris definieron una imagen que luego se reprodujo en miles de remeras y banderas. La contratapa, con la Catedral de La Plata en llamas, completó un conjunto gráfico cargado de simbolismo. Años después, Rocambole contó que las ideas surgieron de conversaciones con el Indio, quien imaginaba multitudes y banderas.
En esa imagen convivían la referencia a la Revolución Rusa de octubre de 1917 y resonancias de la historia política argentina, dos planos que reforzaban el tono político y enigmático de la obra. La producción también dejó controversias. El saxofonista Willy Crook cuestionó posteriormente el uso excesivo de reverberación en la grabación.
Ese recurso, sin embargo, contribuyó a definir el sonido distante y opresivo que distingue al álbum. Con el paso del tiempo, *Oktubre* se consolidó como una de las obras fundamentales de la música argentina. La revista *Rolling Stone* lo ubicó en el cuarto puesto de su selección de los 100 mejores discos del rock nacional, detrás de *Artaud*, de Pescado Rabioso; *Clics modernos*, de Charly García; y el álbum debut de Manal.
A 40 años de su aparición, las nueve canciones conservan su potencia y permiten volver sobre el momento en que Los Redondos empezaron a forjar una de las mitologías más perdurables de la cultura popular argentina.










